RÍO NEGRO FOR SALE o MADE IN RIO NEGRO

 



Domingo primero de marzo de 2026, apertura del 55 periodo de sesiones ordinarias. Hacia el final de su discurso, Weretilneck le dice a los 46 integrantes del cuerpo y a toda la sociedad rionegrina que lo mira por TV: «así como Cipolletti, Jacobacci, como Castello y como tantas mujeres y hombres anónimos fueron disruptivos y generaron el Río Negro de hoy, yo estoy absolutamente convencido de que esta generación (piensa en él mismo, porque inmediatamente antes había mencionado nombres de personas concretas: Jacobacci, Guido y Castello, Edgardo) es la que está formando parte de la historia que genera el Río Negro de los próximos cien años. (Aplausos prolongados en las bancas y en la barra)». Tres renglones abajo (estoy con la versión taquigráfica del discurso), dice que no lo condicionan «ni proyectos políticos, ni ideologías, ni intereses económicos (solo él sabe qué quiso decir con esto); nuestro único objetivo (continúa) es defender a la Provincia y defender a las rionegrinas y rionegrinos, nuestro único compromiso es con nuestra gente, con nuestro pueblo y con nuestro futuro. (Aplausos prolongados en las bancas y en la barra)».[1]

El modelo productivo que Weretilneck proyecta para el Río Negro de los próximos 100 años, su «compromiso con nuestro futuro», su plan para Make Río Negro Great Again, se sustenta (principal o únicamente) en la exportación de hidrocarburos (el gas y el petróleo de Neuquén) y metales (oro, plata, uranio, litio): «esta ley (se refiere al RIGI, el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones), esta ley, es la que nos permite, es la que nos permite (sic) consolidar las actividades de gas, de petróleo y de minería de la cual tanto hemos estado hablando en los últimos meses». 

El problema con el modelo productivo de Weretilneck es que las actividades de gas, de petróleo y de minería son, por definición, insustentables (definición de sustentabilidad: la capacidad de satisfacer las necesidades actuales de la sociedad (económicas, sociales y ambientales) sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas) simplemente porque el gas, el petróleo y los minerales que extraigamos hoy no podrán estar disponible para las futuras generaciones; simplemente porque el gas, el petróleo y los minerales no se renuevan.[2]

Por otro lado, pasa olímpicamente por alto la crisis climática y el rol que en ella tienen la extracción de hidrocarburos y la megaminería. De hecho, aquello de los cien años deja expuesto el negacionismo de Weretilneck con respecto este tema, ya que el gobernador supone que llegaremos a 2126 apostando nuestras mejores fichas a la extracción de gas, petróleo y minerales, cuando todos los escenarios climáticos muestran que, así como vamos, no llegamos al 2100 (aun cumpliendo los compromisos climáticos a 2030 y 2035, cosa difícil, el aumento de la temperatura a 2100 treparía a 2,6°[3], causando efectos catastróficos sobre la habitabilidad del planeta, planeta que incluye a la provincia de Río Negro). (Dicho sea de paso, no queda claro de dónde saca Weretilneck ese número 100, porque en un pasaje de su alocución dice que «la transición energética para los próximos 30 años va a estar sostenida y sustentada en el gas», es decir, una generación. ¿Y después?)

Que el modelo de Weretilneck no es sustentable puede no significar mucho para muches. Sin embargo, la sustentabilidad debería ser una condición sine qua non para cualquier cosa que queramos emprender.

(El modelo productivo de Weretilneck, mandarnos a todos a la mina o a enterrar caños de petróleo, no solo es insustentable: es, además, profundamente patriarcal, puesto que los empleos que genera son solo para unos pocos varones y muy poquísimas mujeres, condenando a la mayoría de estas últimas a quedarse en su casa o a buscarse otra cosa que hacer. Decir que el mercado de trabajo minero y petrolero está abierto a varones y mujeres por igual es mentir desvergonzadamente.)

Imaginemos que vamos en el coche y nos encontramos con una bifurcación del camino. En uno de los caminos de la bifurcación hay un cartel: «camino sin salida». Podemos optar por seguir por ese camino y justificarlo por un montón de razones (está asfaltado y el otro no, por ejemplo), pero sabemos que no tiene salida. Aun así lo tomamos, y luego de cada curva comprobamos aliviados que el camino continúa; aliviados hasta la próxima curva, porque sabemos que, en el fondo (literal y metafóricamente), no hay salida. El problema es que cuánto más avancemos por ese camino, más difícil nos será pegar la vuelta y desandarlo: porque dispondremos de menos recursos (nos iremos quedando sin combustible, literal y metafóricamente) y menos tiempo (se irá haciendo de noche, metafóricamente).

Weretilneck decidió, porque a él se le ocurrió, meterse por ese camino sin salida (en mi analogía, la extracción y exportación de gas, petróleo y minerales como pilares de la economía) ignorando lo que indica el cartel y desoyendo a los demás ocupantes del coche que le aconsejaban no hacerlo. Porque Weretilneck no va solo en el coche. Ni siquiera es el único dueño del coche, sino su co-propietario junto con el resto de les ocupantes.

 

Ok. Si no es petróleo y minería metalífera ¿entonces qué?

Una aclaración importante. El qué a que me refiero es a corto y mediano plazo; un qué que podríamos empezar a poner en marcha mañana, pensando en los próximos 20 años, porque el qué a largo plazo (digamos, de aquí a cuarenta o cincuenta años) es más complejo (recomiendo los trabajos de Cecilia Anigstein y Gabriela Pontoni para una mirada sobre el panorama nacional del trabajo en distintos sectores, en un futuro estado ecosocial.[4], [5]) Sin sacar del todo los pies del plato de la economía capitalista, pero procurando torcer el timón del Titanic lo suficiente como para no chocar contra el iceberg, priorizando nuestros intereses humanos, aun reconociendo que los seres humanos no somos superiores al resto de las especies (humanismo no antropocentrista[6]), ni ecoindependientes, ¿qué tipos de actividades económicas podríamos impulsar en Río Negro como alternativa al modelo productivo de Weretilneck, que sumen, no solo empleos de calidad sino también divisas vía exportación, partiendo de una base realista, entendiendo por realista viable a partir de lo que ya hay o podría haber en el corto plazo?

Fruticultura, OK; continua siendo el sector económico más dinámico de la provincia en términos de exportaciones (U$ 298 millones, dato de 2025[7]) y en cuanto a generación de empleos (50 mil entre empleos directos e indirectos, dato de 2024[8]); de todas formas, ese modelo de fruticultura que conocemos (al menos en el Valle, básicamente, un monocultivo de manzana y pera), que surgió y en buena medida permanece como una economía de enclave para la exportación, y por lo tanto, sujeto a las vicisitudes del mercado externo, debería reconvertirse en un modelo distinto: agroecológico; diversificado (que incorpore a otras ramas de la horticultura), que ponga en el centro al pequeño productor, y que garantice la seguridad y soberanía alimentaria y nutricional de las comunidades.[9] (Una tarea para el mediano y largo plazo.)

Turismo, OK; pero ese turismo en el que posiblemente estemos pensando es insustentable (me refiero al «extractiturismo» o «turiextractivismo» de mi publicación El sueño de Pogliano), además de marcadamente estacional (pensemos en el turismo de playa o de nieve). Por eso es fundamental promover el turismo rural comunitario: un tipo de turismo sustentable que bien podría servir de canal de comercialización para muchos de los productos manofacturados made in Río Negro que mencionaré más adelante.

Definitivamente, el modelo productivo alternativo debe ser sustentable: la sustentabilidad debería ser el telón de fondo de absolutamente todo lo que queramos emprender. Si bien aquí me centraré en la sustentabilidad, obviamente, ese modelo también debe ser socialmente justo, respetuoso de las comunidades locales y de la salud de la Madre Tierra, máxime en el actual contexto de caos climático, y estar al servicio de un proyecto de país soberano, respetuoso (respetuoso no: orgulloso) de su plurinacionalidad.[10]

Sustentable y además adecuable al modelo de organización cooperativa, y viable para pequeñas y medianas empresas (de hasta 100 empleados), que son las que generan la mayor cantidad de empleos (poco más de la mitad de los asalariados registrados en 2025 a nivel país[11]). Sin duda, todas esas actividades sustentables podrían verse sujetas a los vaivenes (o caprichos) del mercado; siempre hay un margen de imprevisibilidad, pero la insustentabilidad es otra cosa. Los factores imprevisibles plantean desafíos, por ejemplo, adaptarse a los nuevos hábitos de consumo; la insustentabilidad, en cambio, plantea un imperativo: no ir por ahí; no tomar ese camino sin salida.

Ok. Alguien podría argumentar que todas esas actividades sustentables no son excluyentes sino complementarias con lo demás; que es posible desarrollarlas a la par que los proyectos energéticos que impulsa Weretilneck, y que aquí el concepto clave es el de diversificación productiva (esto y esto; no esto o esto). Ok: que ese alguien nos explique cómo puede complementarse el desarrollo de un polo petroquímico (más grande que el Polo Petroquímico de Bahía Blanca) con el turismo de playa o el cultivo artesanal de mejillones, o la minería de oro o uranio con la producción de lana ovina regenerativa.[12], [13] Además, tampoco es cuestión de conceder beneficios tributarios a todo el mundo: o se los damos al petróleo y a la megaminería, o se los damos a las actividades económicas que mencionaré a continuación (a todas, a algunas), las cuales, según mi punto de vista, son preferibles (por ser sustentables, por empezar).

 

Bases sólidas para el Río Negro de los próximos años (que ojalá sean 100)

Aquí no hay nada que inventar. En nuestra provincia hay industrias sustentables (en mayor o menor medida, en el sentido más amplio del término, de acuerdo con la definición de sustentabilidad que di arriba) que están bien (obvio, teniendo en cuenta el contexto) pero podrían estar mejor, y otras que están mal pero antes estuvieron mejor. Simplemente, deberían promoverse aquellas que están relativamente bien para que estén mejor, y aquellas que estuvieron bien para que vuelvan a estarlo, poniendo siempre la mira en agregar valor a la cadena productiva.

Seguramente, algunas de las actividades económicas que mencionaré serán inaceptables para el movimiento ecologista (por ejemplo, la producción de chacinados de jabalí o ciervo). Muchas de ellas tampoco apuntan a (cito a Cecilia Anigstein, p. 15) «la satisfacción de necesidades ecosociales para una subsistencia digna» (por ejemplo, la producción artesanal gin, vermut y whisky), pero las tomo en cuenta porque lo que me interesa exponer es que hay posibilidad de construir un modelo alternativo al que se le ocurrió a Weretilneck (gas, petróleo y megaminería por 100 años); un modelo alternativo que puede sostener la actividad económica generando empleos permanentes para un universo de trabajadores considerablemente más amplio que el que ofrecen las industrias extractivistas. Después habrá que ver, en cada caso, qué conviene y en qué escala.

Río Negro produce y exporta una gran cantidad de productos primarios (peras, manzanas, merluzas, langostinos, carne bovina y ovina, lana sucia, rocas industriales, etc.), en cuyo concepto exportó, en 2025, U$326 millones. Pero la producción de manufacturas de origen agropecuario (jugos concentrados, purés, pulpas, deshidratados, vinos, etc.) poseen un peso menor en la economía provincial, al menos en lo que respecta al comercio exterior: U$117 millones exportados en 2025.[14]

La industrialización de nuestros productos agropecuarios podría ser el puntal de un modelo productivo alternativo al que se ocurrió a Weretilneck, no solo por lo que podría aportar en término de exportaciones y creación de empleos, sino también por el dinamismo que podría inyectar a industrias complementarias, como las de envases, etiquetas y servicios logísticos.[15] (Esto no quita, como veremos al final, que podamos potenciar otros rubros, como las manufacturas industriales, pero estamos un poco más lejos de eso, creo.)

 

Industrias de alimentos

En España, la exportación de alimentos y bebidas constituye una parte importante de las exportaciones por todo concepto: aceite de oliva (España es el primer exportador mundial, aunque Argentina posee los mejores del mundo[16]); jamón ibérico, vino con denominación de origen, cerveza, y otros.[17] 

Vayamos a algunos ejemplos de lo que ya tenemos en Río Negro. Me enfocaré principalmente en la producción de manufacturas, y en algunas actividades económicas del sector primario (pesca, silvicultura, apicultura). La producción cárnica la limitaré a la elaboración de chacinados, pero obviamente no se limita a ella.

Manzanas y ciruelas deshidratadas.

La histórica empresa Valley Evaporating Company SAIC (VECOAR), hoy en manos del grupo Gregorio, Numo y Noel Werthein S.A., posee una planta deshidratadora de frutas en Cipolletti que es promocionada como la de mayor envergadura de América del Sur.[18] Esta empresa exporta sus productos a Europa y Estados Unidos: manzana, pera, frutilla, arándano, ciruela, damasco, durazno. Hablé de ella en Olor patagónico y es de acá, donde desarrollé el tema de la contaminación del Canal de los Milicos de Cipolletti.

El establecimiento Gennari, ubicado en Fernández Oro, también produce y comercializa, además de sus vinos (Gennari es básicamente una bodega), manzana deshidratada.[19]

Jugos.

Cuando me vine a Cipolletti desde Adrogué (provincia de Buenos Aires) en 1988, lo único que conocía de esta ciudad era a su equipo de fútbol (que en el nacional B de 1987/88 que terminó ganando Mandiyú de Corrientes, hizo una excelente campaña) y a los jugos Cipolletti.[20]

Hoy Jugos Cipolletti pertenece a Coca Cola, pero ya no se producen.[21] El parate se dio en dos tiempos. El primero arrancó en 1994, cuando Peñaflor adquirió las acciones de Cipolletti y continuó la producción de jugos pero en Mendoza, con una fórmula distinta y sin su emblemático envase Doypack. El segundo arrancó en 2004, cuando Coca Cola le compró la marca a Peñaflor, junto con Cepita y otras.

La retracción de la industria de los jugos es una de las caras del poliedro de la crisis frutícola de los últimos 20 años. Una nota del 2019 del «Río Negro» daba cuenta de esa fuerte caída: «en algo menos de dos décadas más de 2.000 trabajadores industriales fueron expulsados del sistema, 12 empresas, muchas de ellas de primera línea, bajaron sus persianas por falta de competitividad; los ingresos de divisas, en el período bajo análisis, cayeron en más de 80 millones de dólares; y una industria que financiaba el inicio de la rueda que significa la temporada de cosecha dejó de hacerlo».[22] Más allá de las causas de ese fuerte declive (el precio del dólar, una de ellas), la industria de los jugos podría volver a los niveles previos a los 90’s: en otros países del globo, dice la nota, la industria de los jugos continúa creciendo.

En Cipolletti, cuna y tumba de los jugos homónimos, Jugos Appa apuesta actualmente a la producción de jugos de manzana saludable, sin agregados, aditivos, conservantes ni azúcares extra.[23] En Villa Regina, el jugo concentrado Fruggina (manzana roja y verde, pera y naranja) es producido por Jugos S.A., un producto que se exporta y utiliza principalmente como base para endulzar otras bebidas. (El aroma y el azúcar que forma el concentrado se exportan también por separado, o también el concentrado reconstituido para diluir.) Fruggina ofrece concentrado (70% del cual se exporta) y también su producto NFC (Noté From Concentrate), un jugo sin ningún tipo de agregados con frutas de buena calidad (que se consume sobre todo en el mercado interno).[24] El envase Doypack del concentrado (el NFC es embotellado) recuerda al de Jugos Cipolletti.[25] En mejores momentos, llegó a haber 19 industrias jugueras en el Alto Valle que elaboraban ese concentrado: hoy solo quedan cuatro (quizás incidió la disminución de la manzana en detrimento de la pera y otros productos).[26]

Sidra.

A lo largo del Valle hay un montón de empresas y emprendedores que se dedican a la producción de sidra artesanal. Krusha en Fiske, que elabora sidra artesanal a base de peras;[27] Pülku en Regina, que elabora sidras naturales y libres de TACC, con fruta orgánica y levaduras indígenas;[28] Alto Vuelo, en Cervantes, que elabora hasta 10.000 botellas al año de una sidra Premium con manzanas a partir de variedades como Pink Lady.[29]

Obviamente, no existe solo la opción agroecológica. Río Negro es, de hecho, el gran polo sidrero de Argentina (es la primera productora de sidra del país), con Sidra del Valle (de Bodegas Cuvillier) como la marca más vendida del país (17 millones de litros al año[30]). Parte del proceso de elaboración de esta sidra se realiza en Río Negro, y el resto en San Fernando, provincia de Buenos Aires. La mayor parte de los empleos (150 contra 10) se generan en Buenos Aires, por la cercanía a los centros de consumo, y porque la provisión de insumos y la logística es más eficiente.[31] Otra de nuestras sidras industriales es Reggia de Villa Regina (Jugos S. A.), la única envasada en origen (porque las demás son envasadas en Buenos Aires). En lo simbólico e identitario, Reggia vino a reemplazar a la histórica marca La Reginense, que permaneció por casi 100 años (1929-2021).[32], [33]

Nuevamente en Cipolletti, la Cooperativa Las Delicias (con su marca Flor de Manzano) está peleando por sobrevivir y recuperar su lugar en la historia de la producción del Alto Valle.[34], [35] Entre los factores que explican el declive de la Cooperativa se encuentran la crisis frutícola, las deudas de la institución, y (dicen) una pérdida de los valores cooperativos.[36]

La nueva actualización del Código Alimentario Argentino incorpora categorías como la sidra champañizada y la opción de elaborar sidras con agregados naturales, como frutos rojos, limón, jengibre o miel, lo que abre nuevas oportunidades para la sidra rionegrina. El desafío de la industria es el de siempre: conseguir la desestacionalización del consumo, y que el proceso completo, hasta el fraccionado y envasado, se realice en la región, incorporando una identificación geográfica del producto (envasado en el Alto Valle, por ejemplo).[37] Conclusión: podríamos volver a venderle sidra al mundo.

Olivicultura.

En Río Negro hay excelentes ejemplos de lo que ofrece la olivicultura. La zona de San Antonio Oeste es, a nivel país, la mejor zona para la producción de aceite de oliva. Al menos así lo destaca el gobierno en sus sitios oficiales de Internet.[38]

El aceite de oliva Kanje, elaborado en San Antonio Oeste, es promocionado como «el mejor aceite de oliva del país y uno de los más destacados de la región».[39] También en SAO, Oleosan produce aceite de oliva, aceitunas y una incipiente elaboración vitivinícola a partir de viñedos propios.[40], [41]

La planta de olivo (Olea europaea) no se banca mucho el frío, pero «existe una variedad cuya adaptación a las bajas temperaturas de Neuquén (departamentos de Añelo y Pehuenches) está demostrada, y que se erige como protagonista del sector olivícola provincial: se llama arbequina y es originaria de Cataluña (España)».[42], [43] Ignoro si la variedad de San Antonio Oeste es la misma que se cultiva en Añelo, pero es una buena noticia saber que la zona norpatagónica es apta para la olivicultura.

Viticultura.

La producción de vinos en la provincia lleva más de 100 años. Fue, y esperemos que vuelva a serlo, una actividad muy importante en el Alto Valle. Entre 1920 y 1960, la región llegó a tener 160 bodegas que elaboraban vinos de calidad, y hasta 18.000 hectáreas plantadas solo en Río Negro.[44], [45]

Hoy la situación es muy distinta. A 2021, la superficie cultivada en toda la provincia era apenas 1.455,5 ha (poco más de 8% de aquellas 18.000 ha).[46] (Es poco: compárese ese número con las 32.911 ha de frutales, solo en el Alto Valle que corresponde a Río Negro.[47]) Las variedades tintas (Malbec, Merlot y Pinot Noir y otros) representan un 66,75% de la superficie cultivada (971,6 ha); las variedades blancas (Torrontés, Chardonnay, etc.) representan un 28,46% de la superficie cultivada (414,2 ha); y las variedades rosadas, representan un 4,79% de la superficie cultivada (69,7 ha).[48]

En Río Negro hay 30 bodegas registradas (dato de 2026), a las que deben sumarse 20 productores artesanales.[49] Entre esas bodegas se encuentran Ribera del Cuarzo, en Valle Azul, con una producción (orgánica) de 180.000 litros, que exporta a Bélgica, España y Estados Unidos; Miras, en Mainqué, con una producción (orgánica) de 150.000 litros, que exporta a Brasil, Canadá, Corea del Sur, Estados Unidos y Reino Unido; la histórica bodega Videla Dorna, en Luis Beltrán, que nace a partir de la vieja Bodega La Esmeralda, una de las primeras bodegas del Valle Medio del Rio Negro;[50]  Trina, en Río Colorado, la bodega con que inicia el circuito turístico «Por los caminos del vino»;[51], [52] Gennari, en Fernández Oro, con viñedos de más de 70 años y su famoso vino Garrón de Piedra, con intenciones de colocar sus productos en el mundo;[53] Agrestis, en Fiske Menuco, especializada en la elaboración de vinos espumantes y tranquilos, como Pinot Noir, Cabernet Sauvignon, Malbec y Chardonnay,[54] y Humberto Canale, también en Fiske, con una producción de 1.500.000 litros, con destinos de exportación como Australia, Brasil, Canadá, España, y Reino Unido.

Es posible aumentar la producción y exportación de vinos rionegrinos, a pesar de la disminución del consumo a nivel global que se observa desde hace algunos años, especialmente de los vinos de calidad media.[55] (De hecho, dato del 2024, la cantidad de hectáreas cultivadas en Río Negro, disminuyó a 1.287 ha con respecto a aquellas 1.455,5 ha de 2021.[56]) Y es que hay un dato positivo: Río Negro registra una diversidad de variedades mayor que el resto de las provincias vitícolas del país.[57] En nuestra provincia, la mayor apuesta pasa por la recuperación de viñedos antiguos o de su material genético.[58] Vayamos por ahí entonces.

La elaboración de vinos se lleva muy bien con el turismo. En Rio Negro existe lo que se conoce como enoturismo o turismo de bodegas, en el cual se inscribe el circuito «Por los caminos del vino» que mencioné. (Actualmente, el mapa Enoturístico de Río Negro integra a 21 bodegas con apertura turística.[59]) En materia enoturística, estamos lejos de ser Mendoza, o incluso San Patricio del Chañar, pero podríamos acercarnos mucho.

Horticultura y derivados industriales.

Nuestra producción de hortalizas posee un potencial enorme: cebolla, ajo, remolacha, tomates, ya que tenemos un poco de todo. Hay en este rubro un gran protagonismo de les pequeñes productores organizades en cooperativas o asociaciones, que normalmente cuentan con el acompañamiento de los organismos del estado. Datos que figuran en el Plan Hortícola 2016-2026 (p. 5) (porque existe un Plan Hortícola que vence este año): la horticultura da trabajo a 2.044 personas en forma directa.

Solo un 28% del mercado rionegrino es abastecido por la producción hortícola local. Supongo que ese porcentaje cambió desde que fue presentado aquel Plan Hortícola, pero es seguro que existe un amplio margen para que la horticultura se expanda. De hecho, uno de los objetivos específicos al 2026 era (es) el de lograr el autoabastecimiento de la demanda rionegrina y proyectarse al resto de la Patagonia (p. 16). 

El principal producto hortícola de la provincia es, sin duda, la cebolla, que corresponde a lo que en la jerga se conoce como horticultura pesada (caracterizada por el cultivo a gran escala de especies de alto peso y volumen, como papa, zanahoria, cebolla, zapallo y batata, un uso intensivo de maquinaria para la siembra y cosecha, alta inversión de capital y producción en grandes extensiones).

Las principales zonas productoras de cebolla de Argentina se encontraban ubicadas en el sur de la Provincia de Buenos Aires. Digo se encontraban porque en los últimos años, debido a la crisis hídrica que afecta al río Colorado, hubo un desplazamiento de los productores hacia el río Negro.[60] Hoy Río Negro es la primera exportadora de cebolla a nivel país (el 90% de la producción va a Brasil[61]), concentrando casi toda su producción en el Valle Inferior.

No hay muchas opciones para la industrialización de la cebolla (lo mismo sucede con otras hortalizas): la principal es el deshidratado, que comprende apenas un 3% de la producción.[62] En Argentina, la deshidratación de ese pequeño porcentaje de cebollas se realiza en Mendoza (San Rafael), en la planta de Ecogénesis Argentina.[63] La cebolla deshidratada en Mendoza se emplea en la elaboración de alimentos: sopas crema, caldos, saborizantes de comidas y de panes, y como preservante de alimentos. También se la utiliza en la industria farmacéutica.[64] Pregunto: ¿no se podría industrializar nuestra cebolla en nuestra provincia? ¿No podríamos contar con una planta deshidratadora de verduras y hortalizas (cebolla, ajo, papa, espinaca, zanahoria, zapallo) y una planta de producción de alimentos que le dispute el mercado a Knorr (Grupo Unilever), cuya planta se localiza también en Mendoza, más precisamente en Guaymallén?[65] Hacemos satélites y reactores nucleares, podemos perfectamente hacer sopas crema y caldos.

Todos los marzos se festeja en Lamarque la fiesta nacional del tomate (Solanum licopersicum). Sin embargo, la realidad del tomate en la región no da para festejar mucho.

El tomate fue el principal producto hortícola de la provincia durante años, en estrecha relación con la capacidad de elaboración de las plantas procesadoras de pulpa de tomate.[66] En los últimos años se dio un marcado retroceso en el número de plantas procesadoras; solamente quedan tres, todas ubicadas en Valle Medio (Dato que figura en el Plan Hortícola 2016-2026 (p. 10).

Hoy hay muchas huertas comunitarias y familiares, de tomates y otras hortalizas. Algunas han apostado por la producción intensiva en invernaderos.[67] De hecho, en 2024, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue, la Agencia de Extensión Río Colorado, y la Cooperativa de Trabajadores de la Tierra (CTT) de Río Colorado, diseñaron e implementaron invernaderos para la producción bajo cubierta de hortalizas (tomate, berenjena, zapallito del troco, zuquini, ají; y de hoja como repollo, kale, lechuga, acelga, espinaca, rúcula).[68]

Como mencioné, la provincia cuenta con un plan hortícola 2016-2026. Uno de los objetivos de ese plan es el de generar divisas por un total de U$16 millones y alcanzar los 3.392 puestos de trabajo (Plan Hortícola 2016-2026, p. 24). Supongo que en 2027 se hará un balance de ese plan, pero lo que es claro es que, cualquiera sea del balance del mismo, debemos profundizar la promoción de la horticultura, sobre todo en su objetivo específico N° 2 (p. 16): «promover el agregado de valor en origen, completando los eslabones en las diferentes cadenas, al fomentar el desarrollo de actuales y nuevas formas de procesamiento de la materia prima y de galpones  de empaque que preparen en forma adecuada los productos finales».

Cerezas y derivados industriales.

La cereza también posee un potencial enorme.[69] En nuestro país, Mendoza es la principal productora de cerezas, seguida por Río Negro.[70] En nuestra provincia, hay empresas grandes, como las empresas Extraberries[71] o Ceco SA, ambas ubicadas en Valle Medio (Chimpay), que poseen sus propias plantas de empaque y exportan a todo el mundo.[72]

Apicultura.

La apicultura, es decir, la cría y cuidado de abejas (Apis mellifera) para obtener distintos productos, posee en Río Negro un buen presente y un mejor futuro. Las condiciones para desarrollar la actividad son óptimas, sobre todo por la posibilidad de complementarla con la fruticultura: las abejas como productoras de miel y polinizadoras de perales, manzanos y cerezos.[73] (Las abejas son excelentes polinizadoras, aunque un estudio liderado por Lucas Garibaldi, docente e investigador de la UNRN, demostró que el empleo de nuevas prácticas para la gestión integrada tanto de abejas melíferas como de diversos conjuntos de insectos silvestres podría contribuir a mejorar la eficiencia de la polinización.[74])

El agrónomo de la UNCo Héctor Villegas Nigra (2024, p. 11, datos de 2023) da cuenta de un total de 344 apicultores en toda la provincia, distribuidos en distintos departamentos, siendo Bariloche y General Roca los que reúnen la mayor cantidad (223).[75] En el Complejo Agroindustrial Fernández Oro (construido con la intervención de Nación a través del Ministerio de Producción, INTI, INTA, Provincia y Municipio), funciona la Cooperativa Apicultores del Comahue, conformada por 32 pequeños apicultores y 5.000 colmenas en producción,[76] donde se extrae y envasa la miel bajo la marca comercial Apicomahue que se obtiene de los apiarios que llevan hasta allí los mismos productores cooperativos.[77] En Catriel, Monte Austral también produce miel fraccionada.[78]

La industria apícola produce cera, polen apícola, sobre todo de manzanos, perales, durazneros y cerezos,[79] propóleo, polinización, jalea real, reinas, celdas reales y paquetes (varias cabañas apícolas de Valle Medio se dedican a la producción de reinas fecundadas, celdas reales, paquetes de abejas, núcleos y cámaras de cría que exportan a Europa, por ejemplo, la cabaña Antünei[80]), pero sin duda es la miel el principal producto de la apicultura. Argentina ocupa el tercer lugar como exportadora de miel, luego de China e India, siendo EEUU el comprador del 60% del total de lo exportado por el país. 

Actualmente, Río Negro exporta a EEUU, Japón y Alemania 1.200.000 kilos de miel a EEUU, lo que representa un 80% del total de lo producido (valores de los años 2023 y 2024).[81]

Más allá de la producción de miel y cera, podría incentivarse la producción de mieles procesadas (miel cremosa, miel con frutos secos, o miel saborizada); productos de confitería: caramelos de miel, pastillas para la tos, y miel en polvo; bebidas: hidromiel (vino de miel), cerveza de miel, y bebidas energéticas naturales; o derivados de la miel con aplicaciones en cosmética (jabones, cremas, champús) y salud (cicatrizantes, propóleos).

La mayoría de los apicultores que exportan lo hacen a través de acopiadores de Buenos Aires y La Pampa, que compran por cuenta y orden de los exportadores. Estos últimos son muy pocos, lo que crea una situación oligopsónica[82] (oligopsonio: una situación de competencia imperfecta en el mercado donde hay muy pocos demandantes (compradores) para una gran cantidad de oferentes (vendedores), lo que otorga a los compradores un enorme poder para controlar los precios y las condiciones de compra (definición de la IA).

Producción de frutos secos (nueces, avellanas y almendras).

Esta actividad económica ofrece un excelente panorama. La producción de frutos secos de Río Negro es la cuarta a nivel país.[83] En la provincia hay buena producción de nueces, avellanas y almendras: 1600 ha en toda la provincia, principalmente en Viedma y San Javier, en las chacras del Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (IDEVI)[84], como es el caso de la empresa Águila Blanca, con una producción sobre todo de avellanas,[85] y Zopilote, que cuenta con una planta procesadora y desecadora de nueces.

Las nueces son muy demandadas por las industrias del chocolate y del licor. Actualmente (datos de 2022) se exporta alrededor de un 2% de la producción provincial de nueces y un 16% de la producción de avellanas. Casi la totalidad de las nueces se exportan a Italia, y las avellanas se las lleva Chile.[86]

Datos de 2022: la producción provincial de frutos secos superó las 2.500 toneladas anuales, correspondiendo un 84% a nueces, 10% a avellanas (Río Negro es la principal productora de avellanas a nivel país[87]) y 6% a almendras.[88]

A nivel provincial, «conviven productores pioneros, nuevos proyectos impulsados por inversión privada, cooperativas de servicios y distintos actores institucionales», destacan los administradores de Corylus, en Viedma, con 40 hectáreas de avellanas.[89] También producen avellanas y nueces el Establecimiento El Gualeguay[90] y la Cooperativa El Avance.[91] 

En Cipolletti, Canelo, un emprendimiento familiar, produce, elabora, envasa y comercializa productos derivados de sus almendras agroecológicas: almendras bañadas en chocolate, almendras tostadas con miel, almendras ahumadas, etc. También produce aceite de almendras[92] y miel.[93] Sobre las almendras rionegrinas, dice Eduardo, uno de los propietarios de Canelo: «A nivel nutricional es lo mismo la almendra producida acá o en Mendoza, pero la calidad de nuestras almendras es superior y eso se explica por la disponibilidad de agua».[94]

La Universidad Nacional de Río Negro ha desarrollado un complemento dietario basado en la avellana (PROMAX) que coloca a este fruto en el ámbito de la salud pública. De hecho, el complemento producido por la universidad se hizo en conjunto con la PROFARSE (Productora Rionegrina Farmacéutica S.E). Este producto es el resultado del esfuerzo de expertos y académicos por agregar valor a la avellana, buscando un mejor posicionamiento en el mercado. [95]

En el año 2014 se creó el Clúster de Frutos Secos de la Norpatagonia, una organización que agrupa a instituciones públicas y privadas, y que tiene como objetivo consolidar a la región como productora de frutos secos.[96] Existe, además, un centro de servicios para el agregado de valor (Centro SEPAV) administrado por la Cámara de Productores de Frutos Secos y el IDEVI. El SEPAV procesa unos 600 kg de frutos secos por día, aproximadamente. Se pelan nueces y avellanas, se extrae aceite de las nueces y avellanas, y se obtiene harina como subproducto.[97]

Elaboración de gaseosas.

Era patagónica y era de acá. En Cipolletti, la empresa Embotelladora Comahue, fundada en 1964, producía Interlagos, igualita a la Coca-Cola pero de acá. La Interlagos de acá, quebró en 2017. Hoy se la embotella en Bahía Blanca, pero se la elabora con otra receta. Algunes nostálgiques sostienen que la de ahora es como la Manaos pero con una etiqueta distinta.[98] En 2016, cuando ya Interlagos andaba mal, Embotelladora Comahue contaba con 160 trabajadores.[99] La enseñanza de esta historia es que si una vez pudimos, podríamos otra vez.

Elaboración de cervezas artesanales.

Nuestras cervezas artesanales son conocidas en todo el país; de hecho, nuestra región es pionera en su elaboración.

Contamos con extensas plantaciones de lúpulo (Humulus lupulus, una de las materias primas con que se elabora la cerveza): en Fernández Oro (63 ha[100]) y en la Comarca Andina (160 ha). Por supuesto, ese lúpulo no se utiliza solamente en cervezas artesanales. De hecho, parte del lúpulo rionegrino se destina a la elaboración de cervezas industriales: por ejemplo, de las plantaciones que la cervecería Quilmes posee en Fernández Oro se obtiene el 30% del lúpulo que esa empresa utiliza a nivel país.

Contamos con una levadura ([101]) autóctona descubierta en 2004 y publicada en 2011 por investigadores de la UNCo (Diego Libkind y su equipo desde el Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas y Geoambientales IPATEC[102]), que podría potenciar a las cervecerías artesanales en la región. (Es de destacar que la levadura descubierta por Libkind y su equipo en la superficie del Cyttaria darwinii, el hongo Llao-Llao, ha permitido contar con una cerveza 100% argentina.[103])

Vuelvo aquí al asunto de la imprevisibilidad que comenté al principio. Parece que hay una caída del consumo de cervezas artesanales a escala mundial, y un sobrestock mundial de lúpulo, lo que le baja un cambio a la aspiración exportadora del sector de la cervecería artesanal. Por lo tanto, como dijo un productor local, «ahora hay que comerse el sobrestock mundial y esperar a que todo se acomode».[104] Pero las posibilidades siguen intactas.

Somos pioneros y tenemos las mejores cervezas artesanales. En Cipolletti, la multipremiada Nihilista ya cumplió los 10 años: calidad por sobre cantidad, la premisa de la empresa.[105] En El Bolsón, hay un montón de fábricas de cerveza: Awka,[106] Campo Base,[107] Nordeste.[108] En Dina Huapi, el dueño de Lowther hace referencia a uno de los puntos débiles de la cerveza artesanal regional, que compromete su potencial proyección nacional e internacional: «Fabricando en Bariloche estamos lejos y tenemos un doble flete. Tenemos que traer la botella y luego mandar la cerveza».[109] Descuento que lo de traer la botella no es un escollo insalvable. En Plaza Huincul, por caso, funciona una cristalería que recicla vidrio y realiza envíos a todo el país.[110]

Piscicultura.

Río Negro reúne las condiciones para el desarrollo de una piscicultura o cultivo controlado de peces. Eso sí, una piscicultura de bajo impacto (aquí, como en otras actividades, la escala es fundamental) que cuente con un plan de manejo consensuado con las comunidades locales, en lo posible con el acompañamiento de las universidades nacionales e institutos de investigación.

Se habla mucho de una integración con Neuquén, provincia con la que compartimos el río Limay y sus cinco embalses, y que ya cuenta con un desarrollo piscícola importante.[111] Ignoro bajo qué condiciones se realizará esa integración [esas enormes jaulas para el encierro de truchas arco iris (Oncorhynchus mykiss) que se ven del lado neuquino desde la ruta N° 237 nunca me dieron buena espina], y hasta qué punto favorece o podría favorecer a las comunidades de Río Negro. Tengo las mismas dudas con respecto al polo acuícola del embalse Piedra del Águila, con la empresa Idris Patagonia del Grupo Mar Andino a la cabeza (que, es fuerza decirlo, genera cientos de empleos, en su mayoría de Piedra del Águila, Neuquén).[112] La viabilidad de esos proyectos, entonces, queda supeditada a las condiciones de producción y al derrame sobre las comunidades locales.

Hacer de tripas, corazón. Las tripas vendrían a ser las carpas (Cyprinus carpio), una especie invasora de la que hablé en La culpa no es del Sus scrofa. Gente del INTA y la UNRN están desarrollando un sistema cerrado para integrar carpas sacadas del río, para luego destinarlas al consumo humano.[113] Es solo un proyecto, pero es interesante porque mete la cuchara en varios asuntos: mitiga el impacto de la invasión de carpas, agrega una fuente de alimentación, y suma al desarrollo de una piscicultura alternativa.

Maricultura.

El cultivo de mejillones que se realiza en San Antonio Oeste y se proyecta en Sierra Grande podría desarrollarse de manera adecuada, sobre todo como complemento de la pesca artesanal ante la emergencia pesquera actual (ver abajo).[114], [115], [116] Aquí, nuevamente, el asunto de la escala es fundamental. La escala y el para quién. (Digo que el para quién es importante porque en otras partes, como en el canal de Beagle, el proyecto de cultivo de mejillones for export se realiza a pedido de una empresa global: NewsandFood.[117] Nada bueno puede salir de allí.)

Derivados industriales de la pesca marítima.

La pesca marítima (tanto industrial como artesanal) posee un enorme potencial, si bien actualmente atraviesa un mal momento, debido, entre otros motivos, a la dramática disminución de las poblaciones de merluza común (Merluccius hubbsi) (no así del langostino[118]), que se encuentran a un 50% de sus valores históricos. (Actualmente rige una emergencia pesquera en el Golfo San Matías: en realidad, hay una prórroga de una prórroga anterior.[119]) La virtual eliminación de la merluza del golfo San Matías no es una maldición caída del cielo: es el resultado de décadas de pésimas prácticas, como se denuncia en la fundamentación de un proyecto de ley para prorrogar la emergencia pesquera (proyecto de Ley N° 661/2025 de Ayelén Spósito, aunque, en definitiva, la prórroga fue establecida mediante decreto, como la misma declaración de la emergencia en 2023): «sobrepesca sostenida, descarte sistemático de ejemplares juveniles, uso de artes de pesca no selectivas y falta de cumplimiento de medidas de conservación que permitan garantizar la sostenibilidad del recurso». Pésimas prácticas que han redundado en la pérdida de un centenar de empleos. 

La crisis pesquera no es solo ambiental sino que posee múltiples aristas (chanchullos empresariales incluidos[120]). A todo esto, el gobierno de Río Negro parece no tener mucho entusiasmo en revertir la emergencia: de hecho, desde ciertos sectores se denuncia que el sector de la pesca ha sido relegado por el enfoque provincial en proyectos como Vaca Muerta Oil Sur.[121] Palabras de Juan Bautista Ortiz, secretario adjunto del Sindicato de Trabajadores de Industrias de Alimentación (STIA): «El Gobierno provincial ya no le da importancia a la pesca. Está concentrado en Vaca Muerta Sur, en el GNL y en proyectos como Punta Colorada, pero hay un sector entero de la población que vive de esta actividad y hoy está desamparado».[122]

Más allá de la emergencia y la obsesión de Weretilneck por los caños de gas y petróleo, están dadas todas las condiciones para que la provincia consolide una política pesquera sustentable, no depredatoria. Desde el punto de vista institucional, hay un instituto de investigación creado en 2015, el Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos (CIMAS), del que forma parte el Conicet, la UNCo y el gobierno de la provincia, que actualmente participa en tareas de monitoreo y asesoramiento. Además, la UNCo posee una Tecnicatura en Producción Pesquera y Maricultura y una Licenciatura en Biología Marina, espacios académicos que podrían articular con los organismos del estado provincial.[123]

Con respecto a la posibilidad de agregar valor a la cadena productiva, la provincia, la municipalidad de San Antonio Oeste, y sectores de la industria pesquera, gestionan en forma compartida una Terminal Pesquera Artesanal Marítima (TPAM), que agrega valor al pescado y genera empleos locales. La industrialización de la pesca artesanal, aunque parcial (restringida al fileteado y al congelamiento), ha permitido a los pescadores artesanales planear exportar una parte de sus capturas.[124] Esta fue la de cal; ahora la de arena: parte del equipamiento de la TPAM del último año fue adquirido con el bono del Vaca Muerta Oil Sur (VMOS); la vaquita que, a instancias de Weretilneck, hicieron las petroleras para que Weretilneck muestre a la sociedad rionegrina algo que se parezca a un derrame económico.[125]

Una buena política de estado no ataría el desarrollo de la pesca al extractivismo petrolero. Pero vivimos en Río Negro.

Industria láctea.

La industria láctea creció notablemente en Río Negro en los últimos años. Concretamente, en IDEVI hay dos enormes tambos correspondientes a Rangitata, empresa que se instaló en la provincia hace 15 años.[126] Rangitata promueve un sistema pastoril intensivo (75 mil litros por día[127]), y casi toda la producción se la vende a La Serenísma. Ya bastante problemática es la producción y consumo de derivados industriales de la ganadería como para avalar este tipo de modelos de producción, muy cuestionados por lo que entrañan en términos de maltrato animal. Pero sin duda la leche podría obtenerse de otra forma. Ahí están nuestres agroecólogues de la UNRN para decirnos cómo.

En IDEVI hay otros productores lecheros de menor envergadura: La Fundación, La Amalgama, que también elaboran quesos.[128]

La producción de quesos es parte de la industria láctea. En Río Negro se producen quesos excelentes con leche de distinto origen. Por ejemplo, Rangitata informa que parte de su producción intensiva es comprada por una quesería de Cipolletti.[129] Otras queserías compran con otros criterios; por ejemplo, desde Quesos Páscolo de Cinco Saltos informan: «No queremos comprar leche a otros productores, sino usar solo la leche que ordeñamos de nuestras vacas y por eso también las cuidamos, para que den la leche de mejor calidad».[130]

Otro ejemplo es Quesería Ventimiglia, de Cipolletti, con presencia en todo el país desde 2009, que también ordeñan sus propios animales (50 vacas Jersey, 100 ovejas Frisonas y 120 cabras Anglo Nubian), y planean exportar.[131]

Elaboración de gin, vermut y whisky.

En la provincia hay una interesante producción de gin. Hay varias empresas y emprendimientos: la reconocida destilería Moretti tuvo sus orígenes en Cipolletti;[132], [133] Domenica Gin, en el Alto Valle, elabora gin de pera y manzana;[134] Valkyria, en el Bolsón, elabora gin orgánico a partir de alcohol de miel, y levaduras que obtiene de la fermentación del hongo Llao-Llao (Cyttaria darwinii);[135] Athos Gin, en Bariloche.[136]

Hay también elaboración de vermut con potencialidad de exportación. La empresa Milvago de Dina Huapi, lo elabora a partir de vino rionegrino con hierbas de la estepa patagónica, como diente de león, palo piche y paico;[137] Unico Vermut de Cinco Saltos y Cipolletti, que elabora vermuts rojos y blancos y un vermutonic, en lata, el primero de su tipo en todo el país, utilizando cabernet franc y el chardonay de la zona;[138], [139] Piuke Vermut de El Bolsón, que también utiliza hierbas de la estepa patagónica.[140]  

En cuanto a whiskies, tenemos a Madoc de Dina Huapi, cuyo impulsor busca «consolidar a la Patagonia como una región reconocida internacionalmente en la elaboración de whisky»;[141], [142] Estepario de Bariloche;[143] Rarakün de Villa Regina, con muchas ganas de alcanzar pronto las 10.000 botellas anuales;[144] y Batiste de Cinco Saltos: todos emprendimientos con ganas de crecer (en cantidad y/o calidad) y diversificarse.

Producción de conservas y dulces.

La producción de conservas y dulces está muy arraigada en la provincia, y sigue conservando un enorme potencial. Muchos emprendimientos familiares producen sus propias conservas y dulces; aun así, la actividad podría ganar un mayor peso en la economía de la provincia.

Hubo experiencias que se frustraron. Por ejemplo la Planta Demostrativa de Dulces Cipolletti (PDDC) inaugurada en 2009 en articulación con el INTI, el Ministerio de Trabajo de Nación, y la Municipalidad de Cipolletti (intendencia de Weretilneck), y celebrada como «la primera experiencia piloto en su tipo en el país».[145] La PDDC, que producía mermeladas y jaleas y dulces sin conservantes, sobre todo de pera y manzana, arrancó con todo, pero en 2013 (intendencia de Abel Baratti) fue restructurada por la municipalidad,[146] para, un año más tarde, ser desmantelada por la misma municipalidad (intendencia de Abel Baratti), al parecer porque el edificio era alquilado y la muni no podía pagar el alquiler (o no quería hacerse cargo del mismo, lo que es más probable).[147]

La PDDC demostró que este tipo de iniciativas no goza del entusiasmo gubernamental, como el que generan los caños de petróleo. Nobleza obliga: Weretilneck le puso bastante onda al emprendimiento; un Weretilneck que por esos años aún no había derogado la ley anticianuro, y que por esos años pensaría que el fracking era la acción o hábito de usar traje de frac.  

Afortunadamente, hubo, hay, experiencias que andan bien.

Desde hace más de 15 años, la Cooperativa Mujeres de Oro en Acción (MOA), fundada por Inés, Olga y Almita, elabora los mejores dulces de ciruela, higo, durazno, pelón, pera y frutos rojos de la región, e incluso gestionan microcréditos a personas emprendedoras. A estas enormes mujeres se las puede encontrar en el mismo Parque Agroindustrial Fernández Oro que ocupan los apicultores.[148]

Hay otras cooperativas y pequeñas empresas que elaboran dulces, como El Puente,[149] La Chacra,[150] Cooperativa Gastronómica de Trabajo Dulces Mailén, todas de El Bolsón,[151] solo por nombrar tres.

Con un empujoncito gubernamental al sector, podríamos comer más de estos productos (riquísimos, sanos, naturales y rionegrinos) y renunciar para siempre a La Campagnola o BC (ambas del grupo Arcor, empresa líder en el negocio de consumo masivo y los agronegocios[152]).

Elaboración de Chocolate.

Chocolate es sinónimo de Bariloche. Es allí donde se encuentran las fábricas más importantes de la provincia y del país: hay en Bariloche cerca de 30 fábricas y decenas de elaboradores artesanales que producen unas 2.000 toneladas de chocolate por año, y dan trabajo a unas 1.500 personas (alcanzando a las 5.000 personas, sumando el empleo indirecto).[153] Es de destacar que ninguno de los insumos del chocolate proviene de Bariloche, excepto, tal vez, algunas frutas finas de algunas variedades.

Lo de Bariloche y el chocolate es absolutamente circunstancial, y tiene que ver con la llegada de Aldo Fenoglio e Inés Secco a mediados del siglo pasado. El caso de La Pinocha de Mar de las Pampas, demuestra que se puede hacer un excelente chocolate en otros lugares, bajo otros climas.[154] No es descabellado pensar que pueda elaborarse chocolate en Las Grutas, Conesa o Valcheta.

El chocolate de Bariloche se exporta a distintos países como Chile, Brasil, México, Estados Unidos y Europa. Entre las fábricas más importantes de la ciudad lacustre se encuentran:   

Rapanui, que exporta a 25 países, y cuyo cacao viene desde Brasil, Perú y Colombia, mientras que la leche y el azúcar son de origen nacional.[155]

Mamuschka, que nació como PYME con la colaboración del INTI, y ya exporta a EEUU y Europa.[156] El cacao de Mamuschka también viene desde lejos: Perú, Ecuador, Venezuela o Panamá, pero es tostado en Bariloche.[157]

Desde 1974, Abuela Goye elabora chocolates, trufas, tabletas, bombones, alfajores, helados y pastelería gourmet.[158]   

Fuera de Bariloche pero cerquita, en El Bolsón, Jauja elabora chocolates artesanales y alfajores, además de helados, que venden en varios locales en El Bolsón, Bariloche, Chubut, Neuquén y Bahía Blanca. Jauja utiliza fruta fina y calafate de la zona, los mismos que utiliza en sus helados.[159]

Derivados industriales de la ganadería: charcutería.

La producción de chacinados embutidos secos es muy importante en otros puntos del país. Tal es el caso de Tandil, cuyos salamines son uno de los pocos productos nacionales con sello de origen. Los salamines tandileros se exportan a otros países de América Latina (Perú, Colombia y Paraguay) donde compite con los embutidos europeos.[160] (En Argentina, con casi 100.000 toneladas anuales, Paladini es la empresa santafesina que domina el mercado, por amplio margen.)

En Río Negro también se elaboran chacinados. Fridevi, el único frigorífico de la provincia que exporta productos cárnicos (a Europa, Japón y China[161]), posee en Viedma su planta industrial de faena, despostada y procesamiento de carne vacuna, al lado de la cual se encuentra una planta de embutidos, con más de 1.100 m2 cubiertos, y otra planta de procesamiento de cerdos.[162]

En su página de Internet se menciona lo siguiente: «Frigorífico del Valle Inferior, es el mayor emprendimiento agro-industrial de la Patagonia. Es una sociedad anónima formada por dos accionistas, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) y la Cooperativa de Patagones y Viedma Ltda. La empresa cuenta con más de 380 empleados en relación de dependencia y además contrata transportistas, asesores y servicios propios de la actividad. De esta forma, más de 500 familias están vinculadas permanentemente al frigorífico».[163]

Fridevi elabora y comercializa chacinados frescos refrigerados, chacinados frescos envasados al vacío, chacinados cocidos refrigerados, chacinados cocidos envasados al vacío, Chorizos Mezcla, Colorado, Puro Cerdo y de Carne 100% vacuna, Morcillas Parrilleras y con Nuez y Salchichas Parrilleras.

Callieri, de General Roca, elabora integrales y tripas para la elaboración de chacinados, además de otros alimentos.[164] Animal Charcutería, de El Bolsón, elabora en forma artesanal fiambres, salazones y embutidos.[165]

Hay una iniciativa interesante, con una potencialidad que aún está por verse, y es la de elaboración de chacinados y ahumados de carne de carnes de caza (jabalí y ciervo). Se trata de Ahumados Nigo, de Luis Beltrán, que posee habilitación provincial pero no nacional.[166] (Aparentemente, la normativa de SENASA no tiene en cuenta a los productores de baja escala, cosa que habría que revisar.)

Elaboración de golosinas.

Argentina es la tierra del alfajor: de los 20 mejores alfajores del mundo, 10 son argentinos.[167]

En Cipolletti, también hacemos alfajores. La empresa Aurasur, que llegó a tener 100 trabajadores, elaboró durante 26 años, alfajores y galletitas. Hoy Aurasur ya no está (la empresa se terminó de rematar en 2002[168]), pero ahora se produce en Cipolletti otro alfajor que ha sido mundialmente premiado y que nada tiene para envidiarle al Fantoche o al Cachafaz: el alfajor Ajo Negro. [169], [170], [171] Del otro lado de la provincia, en San Antonio Oeste, tenemos al alfajor artesanal Grutas Patagónicas.[172]

Desde Fernández Oro, Fruch ofrece chips crocantes de manzanas del Alto Valle. Se trata de un proyecto impulsado por dos licenciados en Tecnología de los Alimentos de la UNCo oriundos de Cipolletti, saludables, sin aditivos ni conservantes, con perspectivas de exportación a EEUU. [173] 

La planta de Fruch se encuentra en el predio del Complejo Agroindustrial Fernández Oro que ya mencioné.[174] Ese complejo, refiere Guillermo Grosvald, de la Cooperativa de Apicultores del Comahue,[175] «Fue parte de una serie de actividades que se organizó desde el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de Nación para darle valor agregado a la producción primaria de la región durante el Gobierno de Cristina Kirchner, entre los años 2009-2011, como aporte al Plan Estratégico de la Fruticultura. De todos los proyectos realizados tanto en Rio Negro como en Neuquén, uno de los pocos, por no decir el único que cumplió con los objetivos previstos para el sector productivo es este Complejo».[176] Junto con Fruch y los Apicultores del Comahue, trabajan en el complejo las mujeres de la Cooperativa MOA y la Cooperativa Aromáticas Alto Valle, con más de 20 años de trayectoria.

 

Industria textil

La industria textil comprende la producción, procesamiento y fabricación de fibras, hilados, telas y confección de prendas de vestir y otros productos derivados.[177]

En Río Negro es muy importante la producción de lana ovina, a partir de animales de la variedad Merino criados en la Línea Sur y en menor medida en la región andina. Actualmente, la ganadería ovina ocupa un 56% de la superficie agropecuaria de la provincia,[178] aunque su influencia alcanza otras regiones de la provincia; por ejemplo, en Valle Medio, hay plantaciones de alfalfa para los ovinos de la Línea Sur.[179]

En los últimos años, la industria lanera de la región se vio muy afectada por las sequías, las erupciones volcánicas,[180] y el gobierno de Milei, que derogó el Fondo para la Recuperación de la Actividad Ovina (FRAO),[181] cerró el Programa de Compensación Económica para Pequeños y Medianos Productores de Lana Ovina de la Región Patagónica (Plan LanAR),[182] desfinanció el INTA,[183] y vació el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).[184] Peor que el Puyehue-Cordón Caulle y el Calbuco juntos.

Comencemos con la producción y elaboración de fibras de lana ovina. (No voy a meterme con la ganadería ovina en general, solo decir que debería promoverse un tipo de ganadería regenerativa, centrada en los beneficios ambientales a largo plazo, y que tome en cuenta el mejoramiento de la salud del suelo y los ecosistemas.)

De la esquila se obtiene lana sucia, en lo que se conoce como fase primaria de producción. Los vellones de lana sucia son prensados y enfardados para dirigirse a plantas donde se realiza el lavado, cardado y peinado (aunque, a partir de 2026, el gobierno libertario autorizó la exportación de lana sucia directamente desde las estancias, sin pasar por los lavaderos industriales: una desregulación celebrada por la Sociedad Rural Argentina que golpea duramente a la industria textil lanera.[185]).

Hasta aquí, el proceso se realiza mayormente en Argentina. En Trelew hay plantas de lavado y peinado, por ejemplo Fuhrmann*, Unilan y Peinaduría Río Chubut, las dos primeras de las cuales exportan. Del teñido para adelante, la cadena productiva se continúa en otros países.[186]

*(Dato curioso: Fuhrmann exporta lana «carbono neutral», es decir, lana producida con emisiones de gases de efecto invernadero, pero emisiones que son compensadas con la compra de «créditos de carbono».[187])

Un 90% del total de lo producido en Patagonia se exporta.[188] Los principales destinos de exportación son China y Alemania, y en menor medida Turquía e Italia (datos de 2022, CFI, p. 5). (Río Negro se produce un 10% del total a nivel país.[189])

Hay un informe del Consejo Federal de Inversiones (CFI) que indica lo siguiente[190]: «hoy en día Argentina ocupa el primer lugar mundial en la exportación de lanas certificadas para moda de lujo, tanto para alta costura como para indumentaria casual. Estas certificaciones garantizan una producción libre de trabajo infantil, cumpliendo con los protocolos de bienestar animal y respeto por el medioambiente (por ejemplo, al evitar el uso de pesticidas para mejorar las pasturas), entre otras características» (CFI, p. 24-25).

Chubut y Santa Cruz superan el 40% de la producción lanera nacional, en tanto Río Negro, como vimos, alcanza apenas el 10, pero estos números podrían variar con políticas adecuadas.[191]

Río Negro podría avanzar en la cadena productiva de la lana, y realizar en su territorio todas las etapas de la industrialización, abarcando el lavado, cardado, peinado, teñido, hilado y tejido,[192] en el marco de una política ganadera que favorezca los intereses de les pequeñes productores organizades en cooperativas.

Esa política ganadera debería estimular a les jóvenes a quedarse o a volver al campo, garantizándoles la prestación de servicios básicos: energía y conectividad, agua potable y obras de saneamiento, mantenimiento de caminos rurales, sostenimiento de las escuelas rurales, etc. Esa política ganadera, también, debería tomar en cuenta la existencia de las áreas naturales protegidas, las que ya existen y las proyectadas (áreas que, en principio, deberían permanecer libres de ganado ovino y caprino), y la existencia de otras especies (por caso, la producción ovina no puede justificar la matanza de pumas y guanacos).

La confección de prendas de vestir también forma parte de la industria textil.[193] No hay motivos para que esta industria no pueda crecer en Río Negro (obviamente, pensando en un después de Milei, porque con el actual gobierno libertario no habrá chance alguna). De hecho, la confección de prendas de vestir posee un interesante recorrido en la provincia; tenemos la marca Unelen de Villa Regina,[194] Roma Atelier de Fiske Menuco,[195] y varios emprendimientos cooperativos, como los de la Cooperativa de Trabajo Septiembre Ltda. de Cipolletti, y muchos otros.[196], [197] Incluso la policía de Río Negro fabrica su propia ropa, empleando para ello a 14 costureras/modistas.[198] Hay infinidad de emprendedores textiles que apuestan a un cambio de condiciones que les permita crecer.

En 2017, el gobierno de Weretilneck impulsó, junto con varios municipios de la provincia (Bariloche, Bolsón, Sierra Colorada), el programa «Crecer Hilando», que apuntaba a pasar de una economía informal y de subsistencia a una economía sustentable y de mayor escala, nucleando a las hilanderas, que en gran parte se encuentran dispersas en el área rural, con los artesanos de la lana, para poder industrializar y comercializar sus productos.[199] ¿En qué quedó este programa? ¿Llegó a implementarse, más allá de alguna experiencia piloto?[200] ¿Con qué resultados?

La confección de prendas de vestir podría desarrollarse en articulación con las universidades nacionales con presencia en la región (la UNRN dicta regularmente una diplomatura en Diseño de Indumentaria[201]), escuelas de oficio y academias privadas, que las hay y muy buenas.[202]

 

Otras industrias

Cultivo de lavandas y derivados industriales.

Lavandas del Limay, en Villa Llanquín, posee una plantación de lavandas (Lavandula angustifolia) y otras plantas medicinales. Como resultado del procesamiento de la lavanda se obtienen aceites esenciales antisépticos, antibacterianos y relajantes para uso personal o en spa, biocosméticos, entre ellos, jabones artesanales, sales de baño, entre otros productos. Lavandas del Limay produce y comercializa algunos de esos productos.[203] En ciertos países, como Bulgaria, uno de los principales productores del mundo, la exportación de aceite de lavanda es una industria muy importante.[204] En nuestro país, está todo dado para pegar un salto exportador: Argentina forma parte del mercado global de aceites esenciales y figura entre los principales exportadores mundiales del rubro, lo que significa que ya existe una infraestructura comercial para colocar allí nuestra lavanda.[205]

Minería no metalífera.

La minería corresponde al sector primario de la economía, y la no metalífera en particular comprende a las llamadas rocas industriales o de aplicación: bentonita, diatomita, pórfido, y piedra laja, entre otras.

En su discurso de apertura de sesiones de la Legislatura Weretilneck se refirió a este tipo de minería, reconociendo que «hoy la minería provincial (aquí sí, se refiere a la minería tradicional, la no metalífera) tiene 1.700 empleos y las licencias y producción de áridos crecieron un 25,7 por ciento en el último año y la producción de yeso creció un 107 por ciento en el último».

En la Línea Sur hay mucha minería de esta categoría. Hay explotación de halita (cloruro de sodio) y piedra caliza, que son los insumos para la obtención del carbonato de sodio que produce la empresa Álcalis de la Patagonia (ALPAT). Esos materiales se obtienen de canteras ubicadas en las Salinas del Gualicho y en Sierra Paileman y Aguada Cecilio, donde hubo conflictos con comunidades mapuches. (Hablé de estos conflictos en mi publicación sobre ALPAT Una de calcio y una de sodio.)

Río Negro es la primera productora de diatomita a nivel país. La misma se obtiene de una serie de canteras ubicadas en los alrededores de Wawel Niyeu (Ingeniero Jacobacci) por empresas mayormente nacionales (Sol Minerales,[206] José Cholino e Hijos,[207] Trendix S.A. (que además posee en cercanías de Pichileufú una mina de perlita, roca que posee distintos usos industriales[208]), Molienda Tandilia[209] y Comirna. Al menos esta última empresa traslada sus productos a Cinco Saltos donde los envasa y distribuye. Otras realizan el agregado de valor en las provincias de Buenos Aires y La Pampa. Sus derivados (como las piedras para gatos) se exportan a distintos países de la región.[210]

Río Negro es también la mayor productora nacional de bentonita. Esta es obtenida de los alrededores de Cinco Saltos, y posee distintas aplicaciones industriales, no solo en el sector hidrocarburos. Las principales empresas que extraen bentonita son Castiglioni, Pes & Co., Minerales Patagónicos, y José Cholino e Hijos.

Río Negro también es la principal productora de yeso a nivel país, con las empresas Cholino y Pierucci, en Allen, y M&S Minerales en el Yacimiento La Marcela en Jacobacci. (Datos de 2019: el yeso emplea a unas 80 personas en toda la provincia.[211])

Hay canteras de pórfido en Sierra Colorada, de piedras de afilar en Ramos Mexía, y de caolín, pórfido, y piedra laja en Los Menucos. La piedra laja de Los Menucos se comercializa en todo el país y se exporta a Uruguay.[212]

Por implicar la extracción de recursos no renovables, la minería no metalífera no es sustentable en un sentido fuerte, pero es sin duda menos contaminante que la otra minería (y por lo tanto preferible a ella), además de ser una actividad tradicional, sobre todo en la Línea Sur, y las empresas que la llevan adelante suelen ser pequeñas y medianas, de origen nacional, y emplean mano de obra local.[213]

Con estrictos controles ambientales y una planificación que priorice los intereses de las comunidades de la Línea Sur, la minería no metalífera (minería de tercera categoría, según el código minero, Art. 5) podría desarrollarse, e incluso sumar valor a su cadena, allí mismo donde se realiza la extracción.

Fabricación de ladrillos.

La producción rionegrina de ladrillos llegó a ubicarse en el segundo lugar a nivel país.[214] La actividad, mayormente en manos de cooperativas familiares y pequeñes productores, genera muchos puestos de trabajo en algunos lugares de la provincia (como Fiske Menuco, Allen, y El Arroyón). A pesar de sus muchas complejidades, es una actividad que debería fomentarse.[215]

Silvicultura de bosques plantados.

El cultivo de árboles de valor comercial de manera sostenible también corresponde al sector primario. Se trata de una actividad muy desarrollada en otros países (en nuestra región, por ejemplo, en Chile[216]), que en Argentina (y en todos lados) ha traído problemas de todo tipo.[217] Sin embargo, más allá de esos antecedentes, pienso que aún es posible practicar la silvicultura de bosques plantados a una escala mucho menor, con planes de manejo rigurosos, bajo la gestión de las comunidades locales. Vale la pena explorar este camino, porque madera seguiremos utilizando. Nuestres ingenieres y técniques forestales, que les hay y muy buenos, podrían contribuir al diseño de un modelo sustentable para el aprovechamiento de esa madera, modelo que podría contemplar la plantación de álamo y sauce en lugar de pino (digo, porque entiendo que el pino no debería promoverse de ninguna manera).[218]

El estado provincial posee mayoría en una empresa forestal EMFORSA que no sé bien qué funciones cumple, pero que bien podría cumplir un rol en el acompañamiento a las comunidades en el desarrollo de esta actividad.

Industria papelera.

En Cipolletti, Sanovo Greenpack fabrica estuches y maples para huevos (entiendo que para los huevos de Pollolin). [219] Al lado hay otra planta, Celulosa del Alto Valle, que fabrica pasta de celulosa, y que en 2021 empleaba a 50 personas.[220] En setiembre de 2025, en Olor patagónico y es de acá, abordé la contaminación ambiental que produjo esta segunda empresa en el Canal de Los Milicos. La multa de octubre de 2025 por contaminación en ese mismo canal no la llegué a incluir en esa publicación, pero es claro que la despreocupación ambiental de Celulosa del Alto Valle permanece.[221] 

Manufacturas de origen industrial.

Las manufacturas industriales poseen un peso escaso en cuanto a exportaciones: apenas U$7 millones en 2025. De todas formas, hay un largo camino por recorrer en este sector. Repasemos lo que tenemos.

INVAP. Es una empresa tecnológica estatal radicada en Bariloche hace más de 50 años, con más de 1000 proyectos concretados en el sector nuclear, sistemas médicos, defensa, seguridad y ambiente, radares, espacial, y últimamente inteligencia artificial.[222], [223] Posee una facturación superior a los U$ 200 millones y una planta de 1.800 empleados altamente calificados. Es mucho lo que podría aportar INVAP al desarrollo de las economías locales.

ALTEC. Es una empresa rionegrina con 40 años de trayectoria que se dedica a desarrollo de aplicaciones e infraestructuras tecnológicas ajustadas a las necesidades del cliente (por ejemplo, sistemas de cámaras de seguridad, estacionamiento medido, etc.). Sus principales clientes son los organismos públicos provinciales y municipales, de Río Negro pero también de otras provincias. ALTEC podría ser una empresa fundamental en la promoción de las actividades productivas que mencioné, en el marco de una política pública que atienda las necesidades de les pequeñes y medianes productores. Por ejemplo, garantizando la conectividad a les productores y escuelas rurales.[224]

PROFARSE. Río Negro posee este laboratorio estatal que elabora medicamentos estratégicos para la provincia y el país para la diabetes, la presión arterial, antiinflamatorios, antibióticos, para el tratamiento de la tuberculosis (en colaboración con el INTI[225]), antiparasitarios, ibuprofeno, rifampicina, diclofenac, metformina, paracetamol y aspirina, repelente en spray para mosquitos, entre otros.[226] La producción de medicamentos es una actividad económica y por eso la tomo en cuenta aquí, aunque no debería realizarse para la obtención de un lucro. Eso sí, la producción de medicamentos estratégicos podría dinamizar sectores económicos del ámbito privado, y así contribuir a la generación de empleos de mediana y alta calificación.

ALPAT. Álcalis de la Patagonia, en San Antonio Oeste. Me referí a los problemas ambientales y sociales generados por esta planta de producción de carbonato de sodio en Una de calcio y una de sodio. Industrias químicas como ALPAT podrían desarrollarse bajo rigurosos controles ambientales, aunque antes de eso la provincia debería encargarse del saneamiento del pasivo ambiental generado por la propia ALPAT, y desactivar la bomba de mercurio que INDUPA dejó plantada en Cinco Saltos (hablé de esto segundo en El mercurio sigue ahí). Obviamente, la instalación de industrias de esta envergadura, así como el eventual desembarco de grandes industrias metalúrgicas y metalmecánicas (hoy incipientes en la provincia, y vinculadas mayormente al sector hidrocarburos y al sector frutícola[227]), debería ser precedida de un amplio debate social, y de un ordenamiento territorial democrático que no vulnere los derechos e intereses de las comunidades.

Parque Industrial y Tecnológico de Bariloche. El PITBA es un proyecto de larga data que forma parte de un plan «para potenciar el surgimiento y crecimiento de la actividad industrial, de producción de bienes, de servicios tecnológicos y de logística, para diversificar la matriz productiva de la región».[228] Las primeras obras del PITBA fueron inauguradas en 2022 con fondos nacionales y del Plan Castello.

Todos los objetivos específicos del parque están bien: atraer inversiones nacionales y extranjeras; impulsar el surgimiento de nuevas pymes y el crecimiento de las empresas existentes; generar empleo de calidad; facilitar la transferencia tecnológica entre las empresas, las instituciones de investigación y el sector científico; favorecer la creación de clústeres sectoriales; potenciar la sinergia entre el sector público, privado e instituciones educativas; promover el reordenamiento territorial e industrial; aumentar la productividad de las empresas y diversificar la matriz productiva de la región; brindar un conjunto de herramientas de competitividad que apuntan a fortalecer las cadenas de valor, el mercado interno y el desarrollo regional.[229]

Si bien el PITBA se encuentra aún en fase de implementación, podemos hacer un primer balance: ¿está cumpliendo el parque con sus objetivos? Parece que no. O no del todo.

Un informe reciente de la Fundación Ambiente Desarrollo y Hábitat Sustentable (FADEHS) señala que el PITBA estaría funcionando más como ordenador de espacios que como motor de cambio productivo, sin que haya habido radicación de nuevas empresas, y sí, en cambio, relocalización de empresas ya radicadas en Bariloche (por ejemplo, Mamuschka, instalada en el PITBA desde el arranque en 2022[230]). El informe también refiere que más del 40% de las empresas radicadas en el PITBA pertenecen a comercio, distribución, logística y construcción, mientras que solo el 21% corresponde a industria y el 18% a tecnología.[231]

Para peor, en 2023 el Concejo Municipal de Bariloche aprobó la extracción de áridos del predio, y Arabela Carreras, en plena campaña por la intendencia, impulsó la creación de un vertedero de residuos. Finalmente, ni la cantera de áridos ni el vertedero se concretaron, pero el solo hecho de que hayan sido propuestos demuestra que nadie sabía muy bien que hacer con ese parque.

Más allá de las dificultades en la implementación del PITBA, no hay duda de que hay que insistir con él, y que el sector tecnológico puede y debe contribuir al desarrollo económico de la provincia y a la generación de empleos calificados.[232]

 

Queremos llegar al 2126

En Río Negro es posible generar empleo al margen del petróleo y la megaminería. 

A los empleos derivados de las actividades económicas que mencioné, deberían sumarse los empleos del sector primario que no mencioné o mencioné muy al pasar (fruticultura, ganadería bovina, etc.) y los empleos del sector turismo (que son los sectores que históricamente han sostenido la economía de la provincia), así como los del sector servicios, construcción, comercio, y el sector público. Como comenté, en el mediano y largo plazo, en la medida en que se avance en la transición ecosocial, particularmente la energética, deberían sumarse los nuevos empleos verdes, los cuales, de mínima, deberían reemplazar a los actuales empleos en el sector energético, sobre todo el petrolero.

Con todo lo que tenemos (territorios de mar, costa, meseta, valles y cordillera; agua dulce, aire limpio, excelentes universidades públicas,* excelentes institutos de investigación, mucha gente con muchas ganas de emprender y producir, mucha gente con conocimientos sobre producción sustentable), no hay razones para aceptar resignadamente el modelo productivo que se le ocurrió a Weretilneck: petróleo y megaminería como principales (o únicos) motores de la economía provincial, máxime sabiendo que ese modelo no genera muchos empleos permanentes, y que nos mete en un camino sin salida.

* (Volviendo al discurso parlamentario de Weretilneck, el cual debía incluir un informe sobre las prioridades de gobierno para el año, es sugestivo que la única mención a nuestras universidades nacionales haya sido un reconocimiento a la universidad de Río Negro por avalar su política extractivista.[233])

Pero, claro, un modelo alternativo al de Weretilneck, no es posible al margen de las políticas nacionales, ya que dependen de Nación desde el sistema ferroviario y el mantenimiento de las rutas nacionales, hasta el precio del gas y la electricidad, pasando por la política monetaria. También corresponden a la órbita nacional el INTA, el INTI, el SENASA, las universidades nacionales y los institutos del CONICET. Provincia y Nación deberían compartir, mínimamente, un modelo productivo y políticas orientadas en un mismo sentido.

Como parte de esas políticas públicas, los beneficios tributarios (impositivos, arancelarios, etc.) que hoy Sturzenegger, Caputo, Milei y Weretilneck, con la bendición de un sector importante del poder económico, otorgan a los hidrocarburos y la megaminería, deberían reorientarse hacia las industrias sustentables: una suerte de RIGI transformado en un RIIS: Régimen de Incentivos a las Industrias Sustentables. Los industriales locales, sobre todo los pequeños y medianos, no deberían tener menos incentivos que las grandes petroleras y mineras; al contrario: deberían tener más.

Del mismo nodo, desde el gobierno nacional y provincial debería incentivarse la organización cooperativa, y abrir un debate urgente en torno a la distribución de la tierra. Tampoco es posible construir una alternativa al modelo de Weretilneck sin restituir a las comunidades mapuche sus tierras ancestrales.

Como no hemos sacado del todo los pies del plato de la economía capitalista, Río Negro deberá ampliar mercados e incrementar sus exportaciones, sobre todo las exportaciones de manufacturas. En 2025, solo contando las manufacturas de origen agropecuario, Río Negro exportó un 53% de lo exportado en energía y combustibles (U$117 millones contra U$221 millones).[234] Río Negro debería progresivamente cubrir esos U$221 millones con otra cosa, o al menos una parte (incluso podrían incrementarse aquellos U$326 millones exportados en 2025 en concepto de productos primarios).

Un modelo productivo sostenible podría implementarse ya mismo, si Weretilneck pusiera en ello un 10% del entusiasmo que le pone al petróleo y a la minería.

Pero no hay que engañarse: Río Negro continuará extrayendo gas y petróleo durante años. Tampoco sería sensato cortar de golpe con la extracción de hidrocarburos, ni renunciar a las exportaciones en el rubro «combustible y energía» (para mal o para bien, yo pienso que para mal, Río Negro ya es dependiente del petróleo; recordemos que una parte de las retenciones, o impuesto a las exportaciones, es coparticipado a las provincias, y que una parte de las regalías que cobra la provincia se coparticipa a los municipios), pero pronto debería establecerse una hoja de ruta para su abandono progresivo, y una propuesta seria de reconversión productiva para Catriel y el resto de los municipios productores.

Por empezar, no debería ampliarse la frontera hidrocarburífera: no deberían concederse nuevas áreas ni renovarse las actuales. El principio de primum non nocere de la bioética médica: no causar daño; en este caso no aumentarlo, porque ya hay  mucho daño hecho.

«Hay una mirada pastoril de la Argentina donde no se puede sacar petróleo, no se puede extraer oro, no se puede hacer tecnología nuclear a la Argentina. Lo que condena a la Argentina al fracaso», le espetó Miguel Pichetto a Magdalena Odarda en 2018, cuando ambes eran senadores.[235] Son palabras que podrían haber salido de la boca del mismo Weretilneck: salvo petróleo y megaminería, no se puede hacer nada: nada que aporte al Río Negro de los próximos 100 años que tiene en la cabeza.

Absolutamente falso. Se pueden hacer un montón de cosas. De hecho, ya hacemos un montón de cosas, entre otras: manzanas y ciruelas deshidratadas, jugos, sidra, olivicultura, viticultura, horticultura y derivados industriales, cerezas y derivados industriales, apicultura, producción de frutos secos, cultivo de lavandas y derivados industriales, elaboración de gaseosas, elaboración de cervezas artesanales, piscicultura, maricultura, derivados industriales de la pesca marítima, industria láctea, elaboración de gin, vermut y whisky, producción de conservas y dulces, elaboración de chocolate, charcutería, elaboración de golosinas, producción de fibras de lana, confección de prendas de vestir, minería no metalífera, fabricación de ladrillos, silvicultura de bosques plantados, industria papelera y manufacturas de origen industrial. Pero Weretilneck no ve ni escucha.

Es posible seguir otro camino si hay voluntad de escuchar a las comunidades y gobernar en consecuencia.

 

 



[4] Anigstein, C. 2024. Trabajadores y trabajadoras en el estado ecosocial. Equipo Transiciones. 38pp. https://aadeaa.org/trabajo-transicion-ecosocial/

[6] https://abouthumanism.com/humanism-and-anthropocentrism/ Este texto está bueno porque enumera las similitudes y diferencias entre el humanismo y el antropocentrismo.

[7] https://www.facebook.com/rionegrogob/posts/la-fruticultura-sigue-siendo-un-pilar-de-la-econom%C3%ADa-provincial-en-2025-las-expo/1234083378882472/. En 2025, U$326 millones fue la suma de todo lo exportado en concepto de producción primaria (pera y manzana, pesca, lana sucia, etc., un poco más que los U$293 millones de 2020); le siguió el rubro combustibles y energía con U$221 millones (petróleo a EEUU y gas y petróleo a Chile); U$117 millones en manufacturas agropecuarias (principalmente jugos de fruta, sobre todo pera y manzana) (bastante más que los U$74 millones de 2020); y por último, U$7 millones en manufacturas de origen industrial. Si une mira las estadísticas, es llamativo el aumento de las exportaciones de productos manufacturados agropecuarios en los últimos cinco años. https://www.rionegro.com.ar/politica/rio-negro-consolida-su-perfil-exportador/

[9] Pérez Roig, D., Cortona, E., y Álvarez, G. (coord.). 2024. Semillas de Futuro. Diálogos para la transición energética y agroalimentaria en Norpatagonia. Observatorio Petrolero Sur. Legüero. https://drive.google.com/file/d/1h9XCE79TT0ijFIMqIpFmb5HmybLIm8iK/view   (p. 121).

[13] Štrok, M., Smodiš, B. 2012. Transfer of natural radionuclides from hay and silage to cow’s milk in the vicinity of a former uranium mine. Journal of Environmental Radioactivity 110: 64-68 https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0265931X12000616#:~:text=These%20wastes%20contain%20elevated%20levels,very%20few%20previously%20reported%20values;  https://archive.nytimes.com/green.blogs.nytimes.com/2012/04/04/uranium-cattle-grazing-and-risks-unknown/

[66]   Trpin, V., Abarzúa, F.D., y Brouchoud, M.S. 2015. Producción de tomate para industria  en el Valle Medio de Río Negro: una perspectiva desde los actores involucrados. Revista Interdisciplinaria de Estudios Agrarios Nº 43. https://www.ciea.com.ar/web/wp-content/uploads/2016/11/riea43-a-imprenta_5_26.pdf

[70] Cadena de la Cereza: Estrategia Logística Patagonia. Informe CFI (2024). 39pp. https://cfi.org.ar/assets/docs/estrategias_logisticas/PAT-Cereza-CFI.pdf

[74] Garibaldi, L., et al., 2013. Wild Pollinators Enhance Fruit Set of Crops Regardless of Honey Bee Abundance. Science, Vol 339, Issue 6127, pp. 1608-1611. https://www.science.org/doi/10.1126/science.1230200

[75] https://rdi.uncoma.edu.ar/bitstream/handle/uncomaid/18313/LA%20ACTIVIDAD%20APICOLA%20EN%20LA%20PROVINCIA%20DE%20RIO%20NEGRO%20-%20MARIO%20VILLEGAS.pdf?sequence=1&isAllowed=y;  Otras fuentes indican 350 https://rionegro.gov.ar/articulo/48329/conoce-como-es-la-produccion-de-miel-en-rio-negro

[82] Villegas Nigra (p. 15).

[101]  La levadura es el microorganismo encargado de consumir los azúcares presentes en el mosto, convirtiéndolos en alcohol, dióxido de carbono y otros compuestos diversos. https://cervejaemalte.com.br/es/blog/levadura-en-la-cerveza/

[162] Para conocer todo el procesado de carne que se realiza en Fridevi, recomiendo la lectura del Trabajo Final de Grado de la UNRN de Sabrina Avale Surache, Análisis de costos de producción de morcillas en sus distintas variantes: un enfoque práctico en la industria de chacinados (2024). http://rid.unrn.edu.ar:8080/bitstream/20.500.12049/12133/1/Avale%20Surache%2C%20Sabrina-2024.pdf

[186] CDF, p. 8

[190] CFI, 2024. Estrategia Logística Patagonia: Cadena de la Lana. 36pp. https://cfi.org.ar/assets/docs/estrategias_logisticas/PAT-Lana-CFI.pdf

[192] CFI, p. 7.

[213] Mesa de Transición Productiva y Energética de Río Negro. 2019. Más allá de la renta petrolera: una propuesta para la diversificación productiva y la democratización energética. EJES, OPSUR, TALLER ECOLOGISTA, HEINRICH BÖLL STIFTUNG CONO SUR, 135 pp.  https://ejes.org.ar/wp-content/uploads/2022/10/RNenTransicionResumenDigital_compressed.pdf

[214] Mesa de Transición Productiva y Energética de Río Negro (2019), p. 121.

[233] «También hemos hecho historia y hemos salido muchos años de parálisis en la minería. Muchos tienen que ver el trabajo de la Secretaría de Energía, de Minería, de la Secretaría de Medioambiente, de las áreas técnicas como el Departamento Provincial de Aguas, como nuestras universidades, la Universidad de Río Negro a la cual le agradecemos permanentemente el acompañamiento que nos da desde todos sus equipos técnicos y profesionales y fundamentalmente hacer minería para beneficio de nuestra gente con consenso social, con licencia social y obviamente con el cuidado del agua y con el cuidado del ambiente, que son nuestras premisas, pero fundamentalmente con la participación comunitaria en el marco del protocolo que nos manda la OIT de respeto esencialmente a los pueblos originarios».

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